Quina la última borrica del Torcal de Antequera

Corría el año 1991 cuando un centenar de expertos de todo el mundo, alertaban sobre el peligro de extinción del burro a nivel europeo. En Andalucía la cifra era realmente alarmante, la cifra de burros no llegaba ni a los 40 ejemplares de pura raza Ibérica.

Nuestro Torcal de Antequera no podía quedarse de brazos cruzados y recoge el guante lanzado por ADEBO Asociación para la Defensa del Borrico (Pascual Rovira), la Dirección Provincial de la A.M.A., el entonces Conservador jefe de los Parajes Naturales de la Provincia de Málaga Manuel Romero González y el grupo internacional de expertos, que entre los ponentes se encontraban Lilliane Sujanski y Elizabeth Svendsen, fundadora y directora del “Santuario para Burros” de Sidmouth (Inglaterra), considerado como el más importante del mundo, con una capacidad para cuatro mil quinientos burros. Ofreciendo los terrenos protegidos del parque natural del Torcal para crear la primera “Reserva experimental para la conservación de asnos de la raza andaluz-cordobés”.

De esta forma se establecía la oportunidad de una experiencia única y sin precedentes algunos. Procedentes de la Reserva de ADEBO en Rute, el día 16 de julio de 1991 los primeros diez borricos, cinco machos y cinco hembras llegan al Torcal de Antequera, siendo ubicados en condiciones de semilibertad, en las zonas bajas de las Vilaneras y en la parte que se conoce como Sierra Pelada (Torcal Bajo). Todo un acontecimiento para la ciudad de Antequera y su Torcal. El lugar donde quedan ubicados los borricos, es un paraje espectacular con un valor natural incalculable y con unas fuentes de alimentación y agua en abundancia. La copiosidad de pastizal y la finalidad de investigar la acción de dichos animales en la regeneración de los pastos naturales, como el aprovechamiento de plantas como el cardo borriquero, por cierto incomible por otras especies… excepto el burro y la cabra, la reforestación natural, la limpieza de “vereas y trochas” y así como establecer un núcleo experimental de una nueva especie en el paraje del Torcal, abrían unas expectativas hasta antes nunca vistas en nuestro paraje natural.

La intención prioritaria era contar con una población óptima de unos cincuenta ejemplares, para así poder estudiar su comportamiento con el nuevo hábitat.

Contaros que la adaptación de los borricos en el siempre duro y extremo torcal, simplemente fue sorprendente, verlos saltar por las hermosas piedras del torcal se convertía en un espectáculo impresionante.  Los turistas, vecinos y amantes de la naturaleza acudían en masa para ver a estos pequeños borricos trotar y rebuznar libremente entre las piedras calizas de nuestro mágico Torcal. Cámaras fotográficas  descargaban sus carretes como si de estrellas de Hollywood se tratasen. Pronto los borricos del Torcal se convirtieron en todo un icono y su punto más álgido para sorpresa de todos, fue el nacimiento de una pequeña “estrella”, una rucha de nombre Quina. El triunfo del amor y la adaptación de unos animales a priori desahuciados por aquellos que creían ser expertos… Tal fue la magnitud de la noticia, que hasta el afamado periodista Raúl del Pozo le dedico su columna del diario El Mundo, en la cual escribía; “el nacimiento de Quina en el Torcal de Antequera, tiene más importancia que el accidente del Rey en Baqueira…”.

Un proyecto por el que nadie apostaba y que el equipo de gobierno de aquellos años capitaneado por el entonces Alcalde de Antequera, Paulino Plata, obstaculizo una y otra vez hasta acabar con la Reserva de burros del Torcal, según las declaraciones que he podido obtener del mayor defensor de burros de la península ibérica, el señor Pascual Rovira García, fundador y presidente de la asociación para la defensa del burro de Rute. Para este artículo he podido entrevistarlo y después de más de treinta años de la creación de la Reserva del burro en el Torcal sigue culpando del cierre de la Reserva a los políticos de aquella época, os dejo un extracto de sus palabras, “ La imposibilidad de vida inteligente en la clase política y algún director de Medio Ambiente que no quiero recordar su nombre …” “la gota que colma el vaso, fue intentar crear una empresa de “burros-taxis”  a semejanza a la de Mijas,  para hacer rutas por el Torcal”.  Algo intolerable y que jamás permitiría me contaba Pascual totalmente indignado, y por cierto no le falta razón.

El número de borricos aumento progresivamente ya que muchísimos propietarios de las zonas colindantes al Torcal donaron sus burros a la reserva.

El gran Pilón de la Cruz, el de mayor capacidad de agua potable del Torcal de Antequera entre unos 18 y 20 mil litros de agua, fue el encargado de suministrar el líquido elemento a la reserva de burros, el mismo que surtió de agua a la partida de más de 225 hombres del olvidado Capitán Roa durante la Guerra de la Independencia… pero esa es otra historia. El gran Pilón de la Cruz durante aquellos años ya se encargaba de mitigar la sed de los grandes rebaños de ovejas que careaban en la sierra del Torcal, se estima entre 2.000 y 3.000 mil cabezas de ganado ovino, más los rebaños de Vacas del Cortijo de los Navazos, este hecho sumado a las fuertes temperaturas del tórrido verano de 1992, las cuales llegaron a tener en Andalucía, picos de 45 C los días del 14 al 20 de Julio, y la negativa del equipo de gobierno del ayuntamiento de aquellos años a la petición del rellenado del Pilón de la Cruz con cisternas municipales. Hizo colapsar la reserva hidráulica del pilón, siendo este incapaz de abastecer aquellos sedientos borricos.

Las diferencias entre el ayuntamiento, la dirección del Torcal, ADEBO y unas desafortunadas declaraciones en prensa del antiguo alcalde, al creer peyorativo la creación de la reserva de burros para la ciudad de Antequera, y, la decisión de cortar el suministro de agua en cubas para los borricos aquel verano. Desencadeno la decisión drástica de retirar los animales a la reserva de ADEBO en Rute, después de casi un año en nuestro Torcal. Los primeros datos del proyecto quedaron en el olvido… y lo peor nuestra Quina fue expulsada de las tierras que la vieron nacer.

A veces la ignorancia o la negación de mirar hacia tras, pensando que no podemos aprender nada de nuestros antepasados, irremediablemente nos hace tomar decisiones nefastas. La presencia del borrico en el Torcal se remonta a más de tres mil años de antigüedad, cuando los pueblos iberos lo recibieron a su vez de los mercaderes fenicios que los traían desde Egipto. Desde entonces el borrico se hizo su hueco en la sierra más mágica de España, El Torcal.

Utilizado por nuestros antepasados como animal de carga, resistente, fuerte, dócil y, con una adaptación excepcional a la falta de agua y al calor extremo. Estas características jugaron un papel crucial en la vida rural y agrícola en Andalucía.  En el Torcal se utilizo fundamentalmente por los arrieros, encargados del trasporte de personas, víveres y mercancías, en el trabajo de las canteras, así como en la agricultura en los llamados “Hoyos”, dolinas fértiles en medio del laberinto kárstico, las cuales se utilizaron durante años y años en la agricultura local. Hasta tal punto esta el burro vinculado al Torcal, que existen zonas que han recibido su herencia a través de la toponimia de los lugareños. Zonas como el Hoyo de la Burra, el Paso de Quebrantajarros, Vereda de Matajaca, el Agrio del Arriero, Vereda del Borrico… Del mismo modo nos han llegado multitud de material grafico que constata la presencia de este excepcional animal en el Torcal, que injustamente está condenado al olvido.

Hace unos años, en 2023 pudimos ver su presencia nuevamente en el Torcal… una presencia efímera, pero que ilusiono muchísimo a los amantes del Torcal. Las autoridades recurrieron a él, para el acondicionamiento de las rutas turísticas, a veces pasos angostos con bajadas y subidas resbaladizas y peligrosas. Los usaron por Medio Ambiente durante unas semanas, para el traslado de chinos, zahorra y balizas de madera. Por un tiempo los pudimos ver en el llano de los Polvillares pastando y descansando tras sus largas jornadas de trabajo, o acarreando material por las veredas del Torcal, imágenes que nos hacían retroceder a cientos y cientos de años a tras…

Anteriormente pudimos ver a los borricos en nuestra sierra, aunque de forma muy fugaz, como en los rodajes de algunas producciones cinematográficas, como Furia de Titanes, o La Quebrada del Diablo, en esta ultima película, incluso uno de los burros fue utilizado en el rodaje de forma sistemática, de cierta manera podemos decir que tuvo un pequeño papel… donde se le cargo de dinamita y fue subido con una grúa de madera hasta lo mas alto de un camorro. En 2019 la empresa local Talleres Marín, tuvieron que recurrir a la fuerza animal del borrico para llevar todo el material de cerramiento de la Cueva del Toro, yacimiento arqueológico de primer nivel. Los materiales eran grandes vigas de acero, herramientas, soldadoras y todo el material necesario.

Por ultimo contaros que todavía en la actualidad, a pie del Torcal y en su ladera Sur, podemos ver a uno de los últimos cabreros del Torcal, Antonio “el Catalino” careando con su gran piara de cabras y como sus fieles acompañantes sus perros y el que quizás sea el ultimo borrico que circunda al Torcal, el Burro Berenjeno.

Berenjeno es el encargado de llevar todos los suministros que necesita Antonio durante su jornada laboral, que prácticamente es desde el amanecer hasta el atardecer, quizás de todos los trabajos en el campo, los oficios de pastor, cabrero y vaquero, sean de los más sacrificados que existen.

Jornadas maratonianas, prácticamente todos los días de la semana, los animales no entienden de festivos ni vacaciones… Este artículo es un homenaje a las bestias del campo, no solo los burros, si no también los bueyes, las mulas, los caballos… y por supuesto a todos esos trabajadores del Torcal que han estado con ellos, nombres como María de las Alhajas, Lorenzo el Caqui, el Goro, Joseillo Cuencas, los Culones, el Parrón, María del Colmenarejo, el Talango, los Meleros, Campasolo, el Siete Cuellos, Paco el de las Monjas, Juanillo Quesos, Rafalillo de los Motas, los Patarras, Angelillo de Cobos, Frasco, Antonio el Catalino, los Migueletes, los Palomos, David el Vaquero… y tantos otros.