Los habitantes del laberinto: Género Peltigera, los líquenes caninos que sanan el suelo

Por Asociación Torcaleros

Cuando pensamos en el Torcal de Antequera, nuestra mente viaja de inmediato a los colosales callejones calcáreos, a los caprichos de la erosión y a la fauna que los corona. Sin embargo, si bajamos la mirada hacia las zonas más umbrías, protegidas y húmedas —allí donde el sol apenas acaricia el suelo— descubriremos un microcosmos fascinante. Hoy inauguramos una línea de publicaciones dedicada a unos seres vivos excepcionales que a menudo pasan desapercibidos, pero que son auténticos bioindicadores de la salud de nuestra sierra: los líquenes.

Y lo hacemos por la puerta grande, presentándoos a uno de los gigantes del suelo forestal y musgoso de nuestro paraje: el género Peltigera, conocidos popularmente como líquenes caninos o líquenes de escudo.

🔍 Anatomía de un gigante foliáceo: ¿Cómo es una Peltigera?

A diferencia de los líquenes costrosos que aparecen «pintados» y pegados fuertemente a la roca desnuda del Torcal, las especies del género Peltigera son de tipo foliáceo. Esto significa que su estructura (talo) recuerda a la forma de pequeñas hojas superpuestas.

  • Los Lóbulos: Desarrolla unos lóbulos grandes, anchos y redondeados que pueden alcanzar varios centímetros de longitud. Como se aprecia de forma espectacular en la fotografía, sus márgenes son muy ondulados, lobulados y rizados hacia arriba, mostrando en los bordes un delicado reverso blanquecino o gris claro que contrasta con el cuerpo principal.
  • El juego del color y la humedad: Son organismos higroscópicos. Cuando el ambiente es seco, el liquen adquiere un tono gris pálido, casi acartonado o mineral. Pero cuando se hidratan con la humedad de las nieblas del Torcal o las lluvias matinales, el talo se vuelve flexible y se transforma en un sugerente color gris plomizo, azulado oscuro o verde oliváceo.
  • El envés y las rizinas: Si levantáramos con sumo cuidado uno de sus lóbulos, veríamos un reverso de color blanco o pajizo, recorrido por una densa red de venas de las que parten las rizinas: unas pequeñas estructuras con forma de raíces fibrosas que el liquen utiliza no para alimentarse, sino para anclarse firmemente al sustrato.

📅 Ecología y Hábitat: El compañero inseparable del musgo

Las Peltigera no son líquenes de roca expuesta; son amantes de los suelos ricos, la materia orgánica y, sobre todo, de la compañía. Su hábitat idóneo en el Torcal se localiza en los fondos de los callejones más umbríos, laderas orientadas al norte (umbrías) y la base de los tajos protegidos por la vegetación.

Crecen casi siempre colonizando densas alfombras de musgos, suelos ricos en humus o troncos en descomposición. El musgo funciona como una esponja natural que retiene el agua, proporcionándole al liquen el microclima de humedad constante que necesita para sobrevivir.

🧪 Una curiosidad bioquímica: La doble simbiosis (Cianolíquenes)

La gran mayoría de los líquenes son una asociación simbiótica entre un hongo (micobionte) y un alga verde (fotobionte). Sin embargo, muchas especies de Peltigera van un paso más allá y son cianolíquenes. ¿Qué significa esto?

En lugar de asociarse con un alga común, su compañero de viaje es una cianobacteria (generalmente del género Nostoc). Esta alianza es una obra maestra de la ingeniería ecológica: la cianobacteria no solo realiza la fotosíntesis para dotar de alimento al hongo, sino que además posee la capacidad única de fijar el nitrógeno atmosférico y transformarlo en nutrientes asimilables.

Cuando el liquen muere y se descompone, enriquece el suelo liberando ese nitrógeno, actuando como un auténtico «fertilizante natural» que permite que plantas más complejas puedan prosperar en el entorno calizo del Torcal.

📜 Historia y Etnobotánica: La «doctrina de las firmas» y el liquen canino

El nombre del género, Peltigera, proviene del latín pelta (un tipo de escudo ligero usado en la antigüedad), debido a la forma de sus cuerpos fructíferos (apotecios). Pero su historia con el ser humano es aún más curiosa.

Antiguamente, la especie más común de este género (Peltigera canina) se utilizaba en la medicina tradicional bajo la «doctrina de las firmas» (una antigua creencia que dictaba que la forma de una planta indicaba la parte del cuerpo que podía curar). Al observar las rizinas del envés del liquen, los antiguos herboristas pensaron que se parecían a los dientes de un perro o a los colmillos de un lobo. Por ello, durante siglos se utilizó de forma mística como remedio para intentar curar la rabia, ganándose el nombre común de «liquen canino».

💚 El mensaje de Torcaleros: Custodios de la pureza del aire

Para la Asociación Torcaleros, la presencia de grandes colonias de Peltigera en nuestra sierra es motivo de celebración. Estos líquenes son extremadamente sensibles a la contaminación ambiental y a la alteración de sus hábitats forestales. Son auténticos termómetros ecológicos: su presencia nos confirma que el aire que respiramos en el Torcal sigue siendo puro y que sus rincones más escondidos mantienen un grado de conservación excelente.

La próxima vez que recorras nuestros senderos, recuerda bajar la mirada de vez en cuando. Entre el verde intenso de los musgos, te esperan estos magníficos escudos de la naturaleza. Como siempre, disfrútalos con los ojos, capta su belleza con tu cámara, pero nunca los pises ni los despegues. Su delicado equilibrio tarda años en formarse.

Imagen de Ana María Artacho