Si hay un ave que personifica el espíritu del verano en el Paraje Natural de El Torcal, esa es, sin duda, la Collalba Rubia (Oenanthe hispanica). Con su porte erguido y su plumaje de contrastes, esta pequeña viajera regresa cada año desde el África subsahariana para convertir nuestro laberinto de piedra en su hogar temporal.

Una Vecina de Temporada
La Collalba Rubia es una especie estrictamente estival. Su llegada al Torcal marca el inicio de la primavera, dejándose ver desde abril hasta septiembre. Es en este periodo cuando su actividad es más frenética, llenando las laderas de vida antes de emprender su largo viaje de retorno al sur.
¿Cómo reconocerla?
Su «librea» o plumaje es uno de los más elegantes de nuestra avifauna. El macho, como se observa en las fotografías, destaca por:
- Un cuerpo de tonos ocre-pálidos o blancos.
- Alas y antifaz de un negro intenso que le otorga una mirada penetrante.
- Su característica cola blanca con una «T» invertida negra en el centro, visible sobre todo al emprender el vuelo.

Su Vida entre los «Lapiaces»
A diferencia de otras aves que buscan la espesura de los bosques, la Collalba Rubia es una amante de los espacios abiertos y soleados.
- Hábitat preferido: Se siente especialmente cómoda en las zonas de matorral bajo mediterráneo, laderas pedregosas y los lapiaces abiertos (esas rocas con surcos tan típicas de nuestro paisaje).
- Reproducción: Prefiere la discreción del suelo para sus nidos, escondiéndolos con maestría junto a una roca o bajo una mata protectora. Mayo y junio son sus meses de máxima actividad reproductiva.
- Alimentación: Es una incansable cazadora de invertebrados. Su dieta se basa en saltamontes, larvas, hormigas y pequeñas arañas que captura directamente en el suelo o tras cortos vuelos desde sus atalayas de piedra.
Datos y Curiosidades del Torcal
Gracias a los estudios de Manuel Romero y Julia Salazar, conocemos detalles fascinantes sobre su población en el paraje:
- Densidad según la zona: No se distribuye de igual forma por todo el Torcal. Prefiere Las Laderas y la Sierra Pelada, donde se alcanzan densidades de hasta 0,5 parejas por hectárea, mientras que en el Torcal Alto y Bajo su presencia es más escasa.
- Un equilibrio delicado: Existe una curiosa relación entre el ganado y esta ave. Se ha observado que, en años donde el ganado no sube excesivamente a los pastos, el éxito reproductor de la collalba aumenta, lo que demuestra la importancia de una gestión equilibrada del pastoreo en el Paraje.
- Relaciones de vecindad: Es un ave territorial. No es raro verla en pequeñas disputas con tarabillas o collalbas grises por el control de los mejores posaderos.

Sabías que… El nombre «Collalba» proviene de «cola blanca» (cul-blanc en catalán o white-tail en otros contextos), su rasgo más distintivo cuando huye saltando entre las rocas.
La Collalba Rubia no es solo un ave más; es un símbolo de la biodiversidad que Manuel Romero y Julia Salazar han documentado con tanta pasión. En tu próxima visita al Torcal, guarda silencio y busca su silueta sobre una piedra: estarás ante uno de los seres más elegantes de nuestro entorno natural.
Fuente consultada: Guía de Fauna y Flora del Torcal de Antequera, de Manuel Romero y Julia Salazar. Con autorización especial para la sección «Seres del Torcal» de Torcaleros.
Imágenes de Antonio Miranda